Estamos obligados a juntarnos con el ser humano.
Todos moriríamos sin ningún contacto humano, ya sea visual, o como sea.
Pero francamente, muchos de nosotros viviríamos mejor sin ciertas personas. Y viviríamos mucho mejor con otras a nuestro lado. Y a lo mejor es así, convives con gente al azar a la que tal vez ni aprecias y a miles de kilómetros se encuentra alguien que debería convivir a tu lado.
Y es que hay muchos tipos de personas, desde personas increíblemente molestas hasta personas tan dulces que dan ganas de matarlas. Y al fin y al cabo, lo poco gusta y lo mucho cansa. Todos deberíamos de tener un poco de dulzura y un poco de maldad, por eso a veces las personas tan increíblemente encantadoras cansan, y frustran. Y a veces más que las molestas.
Es decir, ¿Cómo puedes vivir siendo tan absolutamente feliz?
¿No hay un sólo defecto en tu vida?
¿No sufres por nada?
Si es así, te felicito. Y con todo mi corazón. Porque no creo que haya una sola persona en el mundo que sea absolutamente feliz en todos los aspectos. Y si la hay, murió de felicidad.
Francamente, ojalá pudiera yo ser tan feliz como los demás.
Me encantaría dejar de fingir sonrisas y empezar a esbozarlas con razones. Me encantaría ser atractiva, simpática, inteligente y con una familia que me apoye pese a todo lo que haga. Cómo me gustaría, simplemente, ser feliz.
Todos tenemos una inseguridad. Y por muy pequeña que sea, nos atormenta. Día tras día. Hasta que decidimos cortar por lo sano y acabar con ella. De cualquier manera, sólo para dejar esa inseguridad a parte, dejar de pensar en ello y concentrarte en otras cosas que posiblemente te hagan menos infeliz.
Y la verdad es que siempre te dicen "Sé feliz" "Sonríe frente a todo" "Tienes que sonreír" . Pero ¿Para qué voy a sonreír sin una maldita razón? ¿A caso tengo ganas yo? No tienes que fingir estar contento. Estar jodido está bien al fin y al cabo. Aprendes, ves la realidad cara a cara y intentas no caer otra vez.
Moraleja tras moraleja.
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